viernes, 15 de febrero de 2013

Bacterias.

Retomando el tema de los seres microscópicos que a veces nos incordian, hoy me apetece hablaros de las bacterias. Ya definimos bacteria como un organismo unicelular microscópico sin núcleo ni clorofila. Algunas bacterias pueden presentar una cubierta gelatinosa, cilios o flagelos para la locomoción o vivir en grupos. Son peculiaridades que nos permiten clasificar y distinguir unas de otras, pero que no desvirtúan la unidad básica de lo que significa bacteria.
  

Son los organismos más simples y numerosos que existen en la naturaleza. Hay bacterias en todas partes: están adaptadas para vivir en el frío más helador o en el calor más extremo. Y solo unas pocas causan enfermedades.

La mayoría de las bacterias son beneficiosas para el medio ambiente y para el ser humano. Están involucradas en los ciclos naturales del carbono, el fósforo y el nitrógeno, que son elementos esenciales para la vida: es decir, incorporan estos elementos básicos a la cadena trófica. Esto significa que sin bacterias no existiría la vida.

Además, las bacterias tienen muchos otros beneficios: se utilizan en industria alimentaria para producir quesos, en la industria farmacéutica para fabricar antibióticos y son un mecanismo de defensa natural contra las agresiones de otras bacterias patógenas, actuando como un escudo protector. Las bacterias intestinales también se encargan de sintetizar para nosotros vitaminas como K, B12 y tiamina, sin las cuales no podríamos vivir. Otro uso industrial de las bacterias es la eliminación de tóxicos y petróleo.

Así que la leyenda negra que rodea a mis queridas bacterias se debe solo a unas pocas patógenas (unas 200 especies, frente a las miles que hay) que causan enfermedades en el ser humano. Pero de esas, ya hablaremos otro día.

Como siempre, os pongo enlaces para que ampliéis información:


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